viernes, noviembre 12, 2004

LA CENA DE INGENIERÍA QUÍMICA (o algo)

Inicialmente íbamos a ir a "la venta del lobo", pero como dice un tal Dorigné, ese sitio está tachado ya...

Imaginaos que llegamos los de primero de Ing. Química y unos cuantos más (Palencia, organizador y lo que se tercie) y vemos que sí, que todos los de química (y algún listillo de la ingeniería que se ganaría el apodo de "Judas") están sentados... y como que no queda espacio para nosotros!!

Así que mientras Palencia mantiene una charla con el dueño, los novatos y no tan novatos esperamos fuera... con frio... con hambre...

LA PEQUEÑA REBELIÓN: El caso es que nuestro único entrtenimiento en ese periodo de tiempo fue abrir y cerrar la puerta automática que llevaba al bar/restaurante/escoria para compartir el fresquito con nuestros compañeros del interior. Una vez, otra, otra, otra vez, otra vez y una vez más... pasando por delante de la puerta o quedándose de pie delante haciendo el cabra....

Conclusión: nos vamos a otro restaurante (solo los pringados que no teníamos sitio), el gigante ese que está al lado del D'angelo. Se calman un poco la cosas empezamos a comer, le cantamos cumpleaño feliz a gente que los cumplió hace meses, lo típico. Ah, sí, cuando nos preguntan que queremos beber, Potasio dice "agua", lo que casi le gana una paliza general.

La larga mesa estaba dividida en unas tres zonas para distribuir la comida y la sangria que acabaron siendo cuatro, pues Dani y yo hicimo nuestra zona particular para poder consumir cantidades industriales de sangría, brindando por Potasio, por la camarera (a la que Dani pareció cobrarle un singular afecto...), por la sangría... yo que sé.

Tras un intercambio de DNIs en el que comprobamos que Potasio es amarillo y muy parecido a Milhouse, que yo antes llevaba el pelo largo (o que era de otro sexo), que Dorigné es otra persona y que la masa capilar de Dani se ha reducido en unos tres kilos, mientras soltaba uno de mis discursos me incliné algo demasiado hacía atrás y la silla se rompió y me gané la primera foto de la noche.

También comprobamos que Sergio (rizos) puede consumir cantidades ingentes comida (daba miedo) y que lo de barra libre es un decir (no daban a basto con la sangría).

Dani (enloquecido) empieza a afirmar que se va a llevar la pata de la silla que me cargué para enmarcarla; la camarera (¿enloquecida?) dice que no, que la van a arreglar y comienza a soltar discursos sobre carpintería poco plausibles....

Salimos rumbo al castillo para botellear un poco, intentando hacer saltos raros con más o menos éxito...

Comienza el envio de mensajes a los amigos: en el momento en que alguno se arrimaba un poco a cualquier tia recibía un mensaje más o menos genérico: JUDAS; ESTA NOCHE NO VAS A FOLLAR ASÍ QUE VENTE PARA ACÁ CON NOSOTROS... así que el grupo de machos siguió su camino al Benacantil.

Al llegar allí y ver el avanzado estado de borrachera que llevaba algún que otro indivíduo/a, se nos pasó la tontería rápidamente, así que seguimos con nuestras etílicas aventuras.

Carlos empieza a maquinar y a intentar hacer de celestino (¡y solo había bebido fanta por el momento!) con mi ayuda a cierta pareja un tanto imposible.

Tras hacer el cabra por unas horas, nos vamos al Hanoi donde Dorigné logra entrar sin problema alguno con zapatillas y donde está todo a reventar de gente... hay que agradecer a cierto personaje no identificado su ayuda a la hora de señalizar el camino, ya que siempre nos poníamos cerca suya... "estamos al lado del que agoniza"... "a la derecha del muerto"... un tio que se pasó toda la noche medio muerto en unas escaleras.

En el Hanoi pusieron "Hace Calor" y con haber oido a Calamaro ahí ya me puedo morir tranquilo.

La noche continuó delirante en ciertos puntos como pérdidas de objetos; mecheros, móviles, llaves, carteras, cordura...

Así que tras unos cuantos miles de tonterías más con Sonia, Bárbara, Sandra y Noemí nos fuimos a delirar al puerto, donde Fran intentó poco éxitosomente el arrimamiento a una pequeña morena que circulaba por allí.

Cansados, Dorigné y yo nos fuimos a dar vueltas por el barrio (a esas horas DESIERTO) y vimos a un irlanbdés loco que hablaba una mezcla de todos los idiomas, nos llamo motherfuckers o algo parecido tras marcarse un solo de "jazz drums" en una valla...

Jorge Potasio y yo logramos arrastrar a Fran al taxi. Sonaba dentro una especie de techno moderno y extraño.

"Es Abba", afirmaba Fran una y otra vez...
-Que nooo (Potasio, todo un fan de Abba...)
-Señor taxista, dígale que es Abba al tio este por favor...

Luego comenzo a farfullar (Fran):

-giro a la izquierda ojo coche saliendo marcha atras rasss gira a la derecha...

Cuando al fin llegamos al fin del trayecto, Potasio le dio un billete de 20€ al taxista "quédese con el cambio" dijo Fran fuera de si. Potasio logró sacar del error al taxista.

Luego de enterarnos de que la prima del Potasio estab durmiendo, nos fuimos muy decepcionados a dormir. Nos esperaban las paellas!!

CONCLUSIÓN: LA NOCHE NUNCA ES SUFICIENTE (pintarrajeado en la pared de al lado del Hanoi, tema de grandes debates esa pintada)

Los discursos de Pelluch